PLAGAS

Araña roja (Tetranychus urticae (koch)

Es la más común en los cultivos hortícolas protegidos. Se desarrolla en el envés de las hojas causando decoloraciones, punteaduras o manchas amarillentas que pueden apreciarse en el haz como primeros síntomas.

Con mayores poblaciones se produce desecación o incluso de foliación. Los ataques más graves se producen en los primeros estados fenológicos. Las temperaturas elevadas y la escasa humedad relativa favorecen el desarrollo de la plaga.

Control preventivo:

  • Desinfección de estructuras y suelo previa a la plantación en parcelas con historial de araña roja.
  • Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.
  • Evitar los excesos de nitrógeno.
  • Vigilancia de los cultivos durante las primeras fases del desarrollo.

Control biológico mediante enemigos naturales:

Las principales especies depredadoras de huevos, larvas y adultos de araña roja: Amblyseius californicus, Phytoseiulus persimilis (especies autóctonas y empleadas en sueltas), Feltiella acarisuga (especie autóctona).

 

Araña blanca (Polyphagotarsonemus latus (Banks)

Esta plaga ataca principalmente al cultivo de pimiento, si bien se ha detectado ocasionalmente en tomate, berenjena, judía y pepino. Los primeros síntomas se aprecian como rizado de los nervios en las hojas apicales y brotes, y curvaturas de las hojas más desarrolladas. En ataques más avanzados se produce enanismo y una coloración verde intensa de las plantas. Se distribuye por focos dentro del invernadero, aunque se dispersa rápidamente en épocas calurosas y secas.

Control químico: Materias activas: abamectina, aceite de verano, amitraz, azufre coloidal, azufre micronizado, azufre mojable, azufre molido, azufre sublimado, azufre micronizado + dicofol, bromopropilato, diazinon, dicofol, endosulfan + azufre, permanganato potásico + azufre micronizado, propargita, tetradifon.  

 

Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum) y Bemisia tabaci.

Las partes jóvenes de las plantas son colonizadas por los adultos, realizando las puestas en el envés de las hojas. De éstas emergen las primeras larvas, que son móviles. Tras fijarse en la planta pasan por tres estados larvarios y uno de pupa, este último característico de cada especie. Los daños directos (amarillamientos y debilitamiento de las plantas) son ocasionados por larvas y adultos al alimentarse, absorbiendo la savia de las hojas. Los daños indirectos se deben a la proliferación de negrilla sobre la melaza producida en la alimentación, manchando y depreciando los frutos y dificultando el normal desarrollo de las plantas. Ambos tipos de daños se convierten en importantes cuando los niveles de población son altos.

Control preventivo:

  • Colocación de mallas en las bandas de los invernaderos.
  • Limpieza de malas hierbas y restos de cultivos.
  • No asociar cultivos en el mismo invernadero.
  • No abandonar los brotes al final del ciclo, ya que los brotes jóvenes atraen a los adultos de mosca blanca.
  • Colocación de trampas cromáticas amarillas.

 

Control biológico mediante enemigos naturales:

Principales parásitos de larvas de mosca blanca:

  • Fauna auxiliar autóctona: Encarsia formosa, Encarsia transvena, Encarsia lutea, Encarsia tricolor, Cyrtopeltis tenuis. Fauna auxiliar empleada en sueltas: Encarsia formosa, Eretmocerus californicus.
  • Bemisia tabaci. Fauna auxiliar autóctona: Eretmocerus mundus, Encarsia transvena, Encarsia lutea, Cyrtopeltis tenuis. Fauna auxiliar empleada en sueltas: Eretmocerus californicus.

 

Pulgón Aphis gossypii y Myzus persicae

Son las especies de pulgón más comunes y abundantes en los invernaderos. Presentan polimorfismo, con hembras aladas y ápteras de reproducción vivípara. Las formas áptera del primero presentan sifones negros en el cuerpo verde o amarillento, mientras que las de Myzus son completamente verdes (en ocasiones pardas o rosadas). Forman colonias y se distribuyen en focos que se dispersan, principalmente en primavera y otoño, mediante las hembras aladas.

Control preventivo:

  • Colocación de mallas en las bandas del invernadero.
  • Eliminación de malas hierbas y restos del cultivo anterior.
  • Colocación de trampas cromáticas amarillas.

 Control biológico mediante enemigos naturales

  • Especies depredadoras autóctonas: Aphidoletes aphidimyza.
  • Especies parasitoides autóctonas: Aphidius matricariae, Aphidius colemani, Lysiphlebus testaicepes.
  • Especies parasitoides empleadas en sueltas: Aphidius colemani.

 

Trips (Frankliniella occidentalis (Pergande)

Los adultos colonizan los cultivos realizando las puestas dentro de los tejidos vegetales en hojas, frutos y, preferentemente, en flores (son florícolas), donde se localizan los mayores niveles de población de adultos y larvas nacidas de las puestas. Los daños directos se producen por la alimentación de larvas y adultos, sobre todo en el envés de las hojas, dejando un aspecto plateado en los órganos afectados que luego se necrosan. Estos síntomas pueden apreciarse cuando afectan a frutos (sobre todo en pimiento) y cuando son muy extensos en hojas). Las puestas pueden observarse cuando aparecen en frutos (berenjena, judía y tomate). El daño indirecto es el que acusa mayor importancia y se debe a la transmisión del virus del bronceado del tomate (TSWV), que afecta a pimiento, tomate, berenjena y judía. 

Control preventivo:

  • Colocación de mallas en las bandas del invernadero.
  • Limpieza de malas hierbas y restos de cultivo.
  • Colocación de trampas cromáticas azules.

Control biológico mediante enemigos naturales

Fauna auxiliar autóctona: Amblyseius barkeri, Aeolothrips sp., Orius spp.

Minadores de hoja (Liriomyza trifolii (Burgess), Liriomyza bryoniae, Liriomyza strigata, Liriomyza huidobrensis

Las hembras adultas realizan las puestas dentro del tejido de las hojas jóvenes, donde comienza a desarrollarse una larva que se alimenta del parénquima, ocasionando las típicas galerías. La forma de las galerías es diferente, aunque no siempre distinguible, entre especies y cultivos. Una vez finalizado el desarrollo larvario, las larvas salen de las hojas para pupar, en el suelo o en las hojas, para dar lugar posteriormente a los adultos.

Control preventivo:

  • Colocación de mallas en las bandas del invernadero.
  • Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.
  • En fuertes ataques, eliminar y destruir las hojas bajas de la planta.
  • Colocación de trampas cromáticas amarillas.

Control biológico mediante enemigos naturales:

  • Especies parasitoides autóctonas: Diglyphus isaea, Diglyphus minoeus, Diglyphus crassinervis, Chrysonotomyia formosa, Hemiptarsenus zihalisebessi, H. stropersii.
  • Especies parasitoides empleadas en sueltas: Diglyphus isaea.

Control químico

Materias activas: abamectina, ciromazina, pirazofos.

Orugas (Spodoptera exigua (Hübner), Spodoptera litoralis (Boisduval), Heliothis armigera (Hübner), Heliothis peltigera (Dennis y Schiff), Chrysodeisis chalcites (Esper), Autographa gamma (L.)

La principal diferencia entre especies en el estado larvario se aprecia en el número de falsas patas abdominales (5 en Spodoptera y Heliothis y 2 en Autographa y Chrysodeixis), o en la forma de desplazarse en Autographa y Chrysodeixis arqueando el cuerpo (orugas camello). La presencia de sedas (“pelos” largos) en la superficie del cuerpo de la larva de Heliothis, o la coloración marrón oscuro, sobre todo de patas y cabeza, en las orugas de Spodoptera litoralis, también las diferencia del resto de las especies.

La biología de estas especies es bastante similar, pasando por estados de huevo, 5-6 estados larvarios y pupa. Los huevos son depositados en las hojas, preferentemente en el envés, en plastones con un número elevado de especies del género Spodoptera, mientras que las demás lo hacen de forma aislada. Los daños son causados por las larvas al alimentarse. En Spodoptera y Heliothis la pupa se realiza en el suelo y en Chrysodeixis chalcites y Autographa gamma, en las hojas. Los adultos son polillas de hábitos nocturnos y crepusculares. 

Los daños pueden clasificarse de la siguiente forma: daños ocasionados a la vegetación (Spodoptera, Chrysodeixis), daños ocasionados a los frutos (Heliothis y Spodoptera) y daños ocasionados en los tallos (Heliothis y Ostrinia) que pueden llegar a cegar las plantas.

Control preventivo:

  • Colocación de mallas en las bandas del invernadero.
  • Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.
  • En el caso de fuertes ataques, eliminar y destruir las hojas bajas de la planta.
  • Colocación de trampas de feromonas y trampas de luz.
  • Vigilar los primeros estados de desarrollo de los cultivos, en los que se pueden producir daños irreversibles.

 

Control biológico mediante enemigos naturales:

  • Parásitos autóctonos: Apantelles plutellae.
  • Patógenos autóctonos: Virus de la poliedrosis nuclear de S. exigua.
  • Productos biológicos: Bacillus thuringiensis.

 

Nemátodos (meloidogyne spp.)

Afectan prácticamente a todos los cultivos hortícolas, produciendo los típicos nódulos en las raíces que le dan el nombre común de “batatilla”.Penetran en las raíces desde el suelo. Las hembras al ser fecundadas se llenan de huevos tomando un aspecto globoso dentro de las raíces. Esto unido a la hipertrofia que producen en los tejidos de las mismas, da lugar a la formación de los típicos “rosarios”.

Estos daños producen la obstrucción de vasos e impiden la absorción por las raíces, traduciéndose en un menor desarrollo de la planta y la aparición de síntomas de marchitez en verde en las horas de más calor, clorosis y enanismo. Se distribuyen por rodales o líneas y se transmiten con facilidad por el agua de riego, con el calzado, con los aperos y con cualquier medio de transporte de tierra. Además, los nematodos interaccionan con otros organismos patógenos, bien de manera activa (como vectores de virus), bien de manera pasiva facilitando la entrada de bacterias y hongos por las heridas que han provocado.

Control preventivo:

  • Utilización de variedades resistentes.
  • Desinfección del suelo en parcelas con ataques anteriores.
  • Utilización de plántulas sanas.

 Control biológico mediante enemigos naturales

  • Productos biológicos: preparado a base del hongo Arthrobotrys irregularis
  • Control por métodos físicos
  • Esterilización con vapor.
  • Solarización, que consiste en elevar la temperatura del suelo mediante la colocación de una lámina de plástico transparente sobre el suelo durante un mínimo de 30 días.

 

ENFERMEDADAES Podredumbre gris (Botryotinia fuckeliana (de Bary) Anamorfo: Botrytis cinerea Pers.

Se trata de un parásito que ataca a un amplio número de especies vegetales, afectando a todos los cultivos hortícolas protegidos, pudiéndose comportar como parásito y saprofito. En plántulas produce damping-off. En hojas y flores se producen lesiones pardas. En frutos tiene lugar una podredumbre blanda (más o menos acuosa, según el tejido), en los que se observa el micelio gris del hongo. 

Las principales fuentes de inóculo las constituyen las conidias y los restos vegetales que son dispersados por el viento, salpicaduras de lluvia, gotas de condensación en plástico y agua de riego. La temperatura, la humedad relativa y fenología influyen en la enfermedad de forma separada o conjunta. La humedad relativa óptima oscila alrededor del 95% y la temperatura entre 17ºC y 23ºC. Los pétalos infectados y desprendidos actúan dispersando el hongo.

Control preventivo:

  • Eliminación de malas hierbas, restos de cultivo y plantas infectadas.
  • Tener especial cuidado en la poda, realizando cortes limpios a ras del tallo. A ser posible cuando la humedad relativa no sea muy elevada y aplicar posteriormente una pasta fungicida.
  • Controlar los niveles de nitrógeno.
  • Utilizar cubiertas plásticas en el invernadero que absorban la luz ultravioleta.
  • Emplear marcos de plantación adecuados que permitan la aireación.
  • Manejo adecuado de la ventilación y el riego.

 

Podredumbre blanca (Sclerotinia sclerotiorum (Lib) de Bary)

Hongo polífago que ataca a la mayoría de las especies hortícolas. En plántulas produce damping-off. En planta produce una podredumbre blanda (no desprende mal olor) acuosa al principio que posteriormente se seca más o menos según la suculencia de los tejidos afectados, cubriéndose de un abundante micelio algodonoso blanco, observándose la presencia de numerosos esclerocios, blancos al principio y negros más tarde. Los ataques al tallo con frecuencia colapsan la planta, que muere con rapidez, observándose los esclerocios en el interior del tallo. La enfermedad comienza a partir de esclerocios del suelo procedentes de infecciones anteriores, que germinan en condiciones de humedad relativa alta y temperaturas suaves, produciendo un número variable de apotecios. El apotecio cuando está maduro descarga numerosas esporas, que afectan sobre todo a los pétalos. Cuando caen sobre tallos, ramas u hojas producen la infección secundaria.

Control preventivo:

  • Eliminación de malas hierbas, restos de cultivo y plantas infectadas.
  • Utilizar cubiertas plásticas en el invernadero que absorban la luz ultravioleta.
  • Emplear marcos de plantación adecuados que permitan la aireación.
  • Manejo adecuado de la ventilación y el riego.
  • Solarización.

 

Podredumbre blanda (Erwinia carotovora subsp. Carotovora (Jones) Bergey et al.)

Bacteria polífaga que ataca a la mayoría de las especies hortícolas. Penetra por heridas e invade tejidos medulares, provocando generalmente podredumbres acuosas y blandas que suelen desprender olor nauseabundo. Externamente en el tallo aparecen manchas negruzcas y húmedas. En general la planta suele morir. En frutos también puede producir podredumbres acuosas. Tiene gran capacidad saprofítica, por lo que puede sobrevivir en el suelo, agua de riego y raíces de malas hierbas. Las condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad son altas humedades relativas y temperaturas entre 25 y 35ºC.

Control preventivo:

  • Eliminación de malas hierbas, restos de cultivo y plantas infectadas.
  • Evitar heridas de poda.
  • Manejo adecuado de la ventilación y el riego.
  • Desinfectar los aperos con una dilución de lejía al 20%.
  • No abonar con exceso de nitrógeno.
  • Elegir marcos de plantación adecuados para una buena ventilación.

Control químico

Los tratamientos químicos son poco eficaces una vez instalada la enfermedad en la planta, por lo que es mejor utilizar métodos naturales.

 

Virus Y de la patata (PVY) (Potato Virus Y)

Se trata de un virus cosmopolita que puede atacar a numerosas especies de diversas familias botánicas.

El PVY se transmite en la forma no persistente por unas treinta especies de áfidos entre ellos Myzus persicae, Aphis gossypii, A. spiraecola, A. fabae, Macrosiphum solanifolii y M. pisi son las más importantes. No se ha registrado transmisión por semillas.

Los síntomas que presenta este virus en la berenjena son disminuciones en el desarrollo y alteraciones en la coloración del pericarpo de las bayas.

 

Virus del mosaico de la alfalfa (AMV) (Alfalfa Mosaic Virus)

El AMV tiene un amplio espectro de huéspedes naturales, constituido por 230 especies pertenecientes a 50 familias botánicas. Se transmite en la forma no persistente por cerca de veinte especies de áfidos, principalmente Myzus persicae, que lo adquieren de la planta infectada si se alimentan durante al menos 20 segundos.

Este virus presenta un amarillamiento en la berenjena; tratándose de un mosaico vivaz foliar de color amarillo cromo, con teselas de variado aspecto y extensión algunas veces lineales que afecta a amplios sectores del limbo. Las plantas atacadas están menos desarrolladas de lo normal, sin aparente disminución de la producción.

 

Virus del bronceado del tomate (TSWV) (Tomato Spotted Wilt Virus)

El TSWV afecta a más de 550 especies de plantas espontáneas, hortícolas y ornamentales; pertenecientes a más de 70 familias botánicas.

Las plantas de berenjena atacadas por el TSWV tienen un tamaño ligeramente reducido y presentan recurvación hacia abajo y necrosis sucesiva de las hojas apicales, así como manchas anulares y/o bronceado. Los frutos obtenidos de estas plantas son deformados.

 Control de las virosis:

  • Control de pulgones y trips.
  • Eliminación de malas hierbas.
  • Eliminación de plantas afectadas.
  • Utilización de variedades resistentes.
  • Evitar la transmisión mecánica.
  • Evitar el contacto entre plantas.